La playa de las Catedrales, en Ribadeo (provincia de Lugo), es uno de los principales tesoros de mi tierra: Galicia (¡y mira que tiene tesoros esta tierra!), pero la popularidad que ha alcanzado en los últimos años, llegando a cifras de hasta 14.000 visitantes al día, ha hecho que se ponga en peligro la conservación de este paraje natural, favoreciendo el deterioro del entorno.
El nombre de las Catedrales (porque en realidad se llama Augas Santas), se debe a las curiosas formaciones rocosas que cubren sus acantilados. Durante millones de años, la erosión del mar y el viento creó en ellos arcos y contrafuertes de piedra natural que realmente se parecen a las catedrales góticas.
Con el tiempo se fueron formando puentes de 30 metros de altura que se mantienen en pie gracias a contrafuerte naturales y cavidades rocosas que ofrecen una acústica perfecta, hoy mantenidos como signos de identidad de este escenario mágico, detrás del que no hay ningún arquitecto ni ingeniero, sino la propia naturaleza.
Por eso la belleza de esta playa en su máximo esplendor es casi escalofriante, y os lo dice alguien que paseaba en pañales entre sus acantilados cuando aún no aparecía en los rankings de las mejores playas del mundo.
Uno de esos rankings en los que cada año sale victoriosa son los premios Travellers’ Choice Playas de TripAdvisor. En 2015, la playa de las Catedrales fue elegida la 15ª mejor del mundo y la 3ª de España. Por algo será…
Mareas en la playa de las Catedrales
La playa de las Catedrales es caprichosa y no se deja ver siempre que quieras, sino que depende enteramente de las mareas. Cuando la marea está alta la playa ni siquiera existe, solo es un acantilado más con un pequeño arenal. Sin embargo, en la bajamar es cuando aparece la arena y con ella un puñado de arcos, piscinas naturales, grietas y cuevas con bóvedas góticas que te darán para unas cuantas horas de paseos y exploración.



En esta página web podéis consultar la tabla de mareas actualizada para que nos os llevéis un sustillo al no encontrar la playa de las Catedrales en su lugar cuando la visitéis.
Pasaporte para visitar las Catedrales
Esas cifras desorbitadas de turistas -hablamos de 14.000 personas a la vez el 13 de agosto de 2014- han llevado a la Xunta de Galicia a limitar el acceso a la playa a 4.812 personas al día, siendo imprescindible sacarse el pasaporte de visitante previamente a través de esta página web. La normativa esta vigente desde el 1 de julio de 2015 y afectará solamente a los meses de julio, agosto y septiembre.
Por ello, sobra decir que la mejor época para visitar la playa de las Catedrales es entre octubre y mayo. Si, ya sé que en Galicia nunca hace buen tiempo y que en una playa todos queremos ver el sol, pero he de deciros que esto no es una playa cualquiera…


Es una obra de arte natural y viva, porque depende íntegramente del mar y su paisaje va cambiando con las mareas. Y como buena gallega que soy, os aseguro que vale la pena admirar las catedrales un fin de semana de octubre o de marzo, cuando solo se escucha el vaivén de las olas y las hordas de turistas todavía están muy lejos de aquí.

Cómo llegar a la playa de las Catedrales
La playa de las Catedrales se encuentra exactamente entre Asturias y Galicia (ver mapa), aunque la forma más fácil de llegar en coche es tomando como referencia Ribadeo.
Desde Ribadeo hay que coger la autovía A-8 hasta la salida 516 y a partir de ahí seguir las indicaciones. De todas formas, no vas a tener ningún problema para encontrarla porque está señalizada continuamente por la autovía tanto si vienes desde Galicia como desde Asturias.

Dónde comer: Rinlo
Y aquí viene mi parte favorita de hacer una excursión a la playa de las Catedrales: comer el mejor arroz con bogavante de Galicia. Desde luego que no lo encontrarás en el mismo restaurante de la playa, pero si a apenas 6 kilómetros de allí, en el pequeño pueblito de Rinlo (ver mapa).

La estampa de Rinlo es la de un pueblo marinero típico de Galicia, con sus pocas casas bajas apeltonadas alrededor del puerto, chalanas amarradas por las rocas y tiradas en las aceras, un pequeño paseo marítimo por los acantilados y ese olor a mar que nunca falta.
Pero si por algo Rinlo es digno de visitar es por su restaurante A Cofradía, en el medio y medio del pueblo, en que por 30 euros (2 personas) puedes comer el mejor arroz caldoso de marisco que probarás en tu vida (el que más me gusta es el de bogavante). Aunque cualquier cosa de su carta está exquisita (zamburiñas, perebes, mejillones, pescados, etc.), porque utilizan la mejor materia prima gallega.
El arroz solo se hace bajo petición previa, así que es imprescindible llamar y reservar. Además en los últimos años se ha corrido la voz de la exquisitez de su plato estrella y es difícil encontrar mesa si no has reservado antes.




