Reflexiones de una nómada inesperada

tanzania

Un viaje de mil millas empieza con un solo paso. Lao Tse

Yo no elegí ser nómada. Al menos no en este momento, no de esta forma. Me imaginaba un nomadismo diferente. Lo idealizaba. Yo quería irme a África, a cualquier país, de cualquier manera y a cualquier precio. Quería viajar un poco por aquí y por allá, descubrir colores y sabores que anhelaba, impregnarme de realidad. Pero no quería pensar en lo que vendría después.

Aquello fue un poco kamikaze, un salto al vacío en toda regla, porque no tenía ni idea de lo que había al fondo de ese acantilado por el que me tiraba, ni me importaba en absoluto. Ni siquiera sabía si caería de pie. Y como suele pasar con los saltos al vacío, todo lo que vino después fue inesperado. Y sorprendente. Y me cambió la vida.

Hoy escribo desde una habitación random en Ibiza. Tan random como que es la cuarta habitación a la que me mudo en dos semanas. En realidad, la octava habitación en la que vivo en los últimos cinco meses. La duodécima si cuento con Madrid y Coruña. Y encima en Ibiza. Que quién me iba a decir a mí hace solo dos meses que de repente tendría que semi vivir en una isla anhelada en el mundo entero, y que además no me caería muy bien. Pero si yo solo quería irme a África!

Por los preciosos e infinitos caminos de Machame (Tanzania), el día de la fiesta de compromiso de mi amiga Susan
Por los preciosos e infinitos caminos de Machame (Tanzania), el día de la fiesta de compromiso de mi amiga Susan

Es una forma extraña de viajar esta la de ser nómada inesperado. Es como formar parte de muchos lugares y de ninguno a la vez. Ya no estás de paso. Tienes tu super, tu banco, tu sitio donde comprar tabaco, tu camino al trabajo, tu pequeño círculo de caras conocidas. Pero al mismo tiempo estás de paso. Y la maleta siempre está medio hecha con ropa arrugada en una esquina de alguna habitación que en ese momento es tu habitación pero que ya no lo será nunca más. Porque no vas a quedarte, aunque tal vez ni siquiera sabes a donde irás después. Solo sabes que te irás.

Habitualmente te encuentras un poco desamparado en los lugares a los que llegas. No conoces a nadie o a casi nadie. Nuevos nombres, nuevas calles, nuevo idioma, nuevas reglas. Llevas un cartel en la cara que dice SOS aunque tú te esfuerces por poner esa expresión que para ti significa “lo tengo todo controlado” pero que para el resto del mundo es un claro “estoy más perdido que una gamba en el desierto”. Y así es como conoces a esas personas que marcan tus lugares, que les dan forman. Cuando no te queda otra que pedir ayuda y te quedas abrumado con las manos que se tienden a tu alrededor.

Y es que el recuerdo que tienes de un lugar siempre está formado por las personas con las que lo compartiste y tus propias soledades. Y al mismo tiempo, un lugar puede significar más para ti que cien personas juntas.

Mi recuerdo de Brighton está formado por música y personas muy muy buenas (MUCHO). En la foto, Martyn (un ángel caído del cielo) y su música
Mi recuerdo de Brighton está formado por música y personas muy muy buenas (MUCHO). En la foto, Martyn (un ángel caído del cielo) y su música

De todas las personas que marcaron mis lugares, me quedo con Erika. Nunca lo conté aquí, no le dediqué un post entero como se merece la buena de Erika, pero me salvó la vida. Erika fue mi host de couchsurfing cuando llegué a Brighton. En principio me quedaba en su casa un par de días y después me tenía que ir a un hostel porque Erika se iba de vacaciones y yo no había encontrado otro couchsurfer. Pero después de esos dos días, Erika me dejó quedarme en su casa durante diez días más aunque ella no estuviera. Todo el tiempo que ella iba a estar de vacaciones, yo sola, para que buscara mi propia casa tranquilamente mientras trabajaba y dormía en un sitio calentito y seguro. Así, sin más, me dio las llaves de su casa y su confianza ciega.

Erika me conocía desde hacía dos días, no hablamos el mismo idioma ni compartimos la misma raza. Y se cruzó en mi camino para hacer que mi primer recuerdo de Brighton fuera esta bonita lección de vida.

Supongo que me vio triste y sola recién llegada a una ciudad en la que no conocía a nadie y se vio a sí misma yéndose a vivir a una ciudad en la que no conocía a nadie y encontrándose triste y sola. Y me dejó su casa. Encima era la primera vez que hacía couchsurfing sola y había tardado unos cuantos días en decidirme a hacerlo. Y luego, viendo una peli en la tele de Erika, tapada con una manta de Erika y sentada en el sofá de Erika, mientras fuera Brighton llovía como si no hubiera un mañana, solo podía pensar, ¿y si nunca lo hubiera hecho?

Perdí todas mis fotos de Brighton al cambiar de movil como una idiota que no usa la nube esa. Al menos me quedan las de la cámara :) Esta, una de mis favoritas, en la playa de Hove
Perdí todas mis fotos de Brighton al cambiar de movil como una idiota que no usa la nube esa. Al menos me quedan las de la cámara :) Esta, una de mis favoritas, en la playa de Hove

Yo no elegí ser nómada. Porque esto que estoy viviendo ahora ni en mi más tierna infancia me lo hubiera pedido de regalo de reyes. No sé si me tocó o lo gané. Como la lotería, que nunca sabes si te toca o la ganas. Aunque lo que sí sabes es que probablemente nunca te tocará ni la ganarás en tu vida. Y a mí va, y me toca. O me la gané. Quién sabe.

El caso es que en estos 9 meses me han pasado cosas sorprendentes e inesperadas, con las que no contaba y que me han cambiado la vida de una forma que nunca hubiera imaginado. Algunas cosas fueron buenas y otras buenísimas, y otras durísimas como la vida misma. La cara B del nomadismo, del vagar incesante, del culo inquieto. Pero ninguna de todas esas cosas me habría pasado si no me hubiera llevado a mí misma hasta Tanzania una buena mañana de mayo. Si no hubiera soltado las riendas dejándolo todo en manos del destino. Si no hubiera dado el primero de los pasos de mi viaje de mil millas.

Me gusta pensar que todo pasa por una razón, que las casualidades no existen, que las personas y los lugares que van a formar parte de tu vida están marcados desde siempre, aunque tú todavía no los conozcas, todavía no los pienses. Y todo lo que vives hasta el momento en el que vuestros caminos se cruzan no son meras casualidades, son partes de un plan trazado minuciosamente por los hilos del destino.

Having some fun in Ibiza (mentira, es Formentera, en Ibiza solo le puedo hacer fotos a una calle en obras)
Having some fun in Ibiza (mentira, es Formentera, en Ibiza solo le puedo hacer fotos a una calle en obras)

Me ha pasado demasiadas veces como para no creer que aquí y ahora, en esta habitación random de Ibiza en la que hace frío y el viento se cuela por debajo de la puerta, todo tiene sentido de una forma extraña.

Todo valió la pena. El haber sido valiente cuando tenía que serlo, las horas muertas en Tanzania sin saber qué sería de mi vida, y las lágrimas y el esfuerzo de Brighton. Los trocitos de alma que fui dejando en manos que apenas conocía. Las despedidas. Los corazones rotos. La maleta siempre hecha.

Todo valió la pena.

Incluso esta etapa tan “la prueba de fuego” en una Ibiza en la que solo encuentro hielo.

De una forma extraña, pero vale la pena.

6 Comment

  1. Esther says: Responder

    Hola María ! me llamo Esther y te sigo los pasos en tu blog. Lo primerísimo desearte lo mejor en tu nueva andadura.
    Creo que al igual que yo somos unos pocos los que leemos tus bonitos posts y admiramos desde la distancia cada letra, sentimiento y fotografía con la que nos trasladas a esos maravilosos parajes. Animo para esos momentos, quizás días de bajón en los que la distancia y la morriña se apoderan de una. La vida son experiencias y lo que tú estás viviendo es algo alucinante, disfruta de tu nomadismo! 😉

    Un saludo. Esther

    1. M. Ares says: Responder

      Hola Esther!
      Muchas gracias por tus bonitas palabras, me hace muchísima ilusión saber que hay alguien ahí al otro lado, no sabes cuanto :) y gracias también por los ánimos, te aseguro que me han llegado hasta aquí!
      Un abrazo grande :)

  2. Exactamente, suscribo cada letrita. Todo pasa por una razón, todo salto al vacío viene seguido de un doble mortal y una caída “acomodada” que lleva a otra cosa que quizás no esperabas (y que te encanta).
    Disfruta del nomadismo, que te seguirá para siempre, por mucho que te instales un rato por otro lado. Es una forma de vida y se lleva en el corazón <3
    Un besazo grande de otra nómada
    PD.: Te irá genial 😉

    1. M. Ares says: Responder

      Muchísimas gracias Claudia!!! Cuánto me has hecho soñar tú con ser nómada no lo sabes bien 😉
      Ojalá nos encontremos algún día por el camino.
      Un besazo grande y a seguir viajando y soñando y cumpliendo sueños, que para eso está la vida!
      Te sigo siempre en la distancia :)

  3. Que ganas tenía de volver a leerte!
    Ya estoy en contacto con Charly! Ojalá podamos encontrarnos.
    Un abrazo María! De una gran fan tuya

    1. M. Ares says: Responder

      Sara!! Muchas muchas gracias!
      Que bien que hayas hablando con Char!! Ojalá os encontréis y os toméis una cervecita a mi salud en alguna playa de película perdida en Filipinas 😉 sigo tu aventura! Un besazo!!

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