Karibu Tanzania

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Creo que la única obligación que tiene el hombre en la tierra es realizar sus sueños. Y el mío, en esos momentos, estaba en el corazón de África. El sueño de África, Javier Reverte

 

La vida te lleva por caminos raros, que decía la canción. Y uno de esos caminos me ha traído hasta aquí, hasta Tanzania, desde donde escribo todavía con la emoción contenida.

Yo solo quería alejarme de todo eso que me ahogaba, de Madrid, que había dejado de ser mi Madrid para convertirse en carcel, de la rutina, de la monotonía de un trabajo al que no quería dedicar mi vida, de un piso en el que ya no quería vivir, de… de… a penas unos días en Tanzania y todo eso de lo que huía ya me parece difuso, borroso, lejano e incluso ajeno. En aquel entonces ni siquiera le habría llamado así, pero ahora lo sé: aquello fue una huida. Una huida desesperada y hacia adelante, por la puerta grande —eso sí— y con todo el “glamour” que puede tener alguien que pesa 45kg y lleva a sus espaldas una mochila de 12 (que, en tamaño, literalmente es la mitad de su cuerpo).

Lo peor que te puede pasar en la vida es estancarte, perder la perspectiva. Puedes estancarte con 40 o 50 años, sigue estando mal, pero al menos te queda el consuelo de que está socialmente aceptado. En cambio, estancarte con 24 es otro rollo. Es romper a llorar sin razón aparente en cualquier calle, en cualquier bar, en cualquier circunstancia (incluso delante de tu jefe). Es ser infeliz con lo que tienes y no llegar a estar nunca a la altura de las circunstancias.

Es preguntarte, a diario, si la vida es esto. Es odiarte por las mañanas, cuando el despertador te escupe un nuevo “a por otras ocho horas de oficina”, y abandonarte cada noche a un sueño por el que ya nunca se asoman tus viejos sueños.

Estancarte y no quererlo es, en última instancia (y precisamente por eso más importante), pagar tu infelicidad con los que te rodean, los que te quieren y los que se esfuerzan, a diario, por demostrarte que la vida vale la pena (aunque no estés dando la vuelta al mundo ni viajando sin fecha de vuelta).

Alguien que sabe muy bien de lo que hablo lo escribió en otra canción: cuando explota la tormenta, se confunde al enemigo.

Porque estancarte es morir en vida. Y un muerto, como bien sabréis, ya no tiene nada que perder.

Yo morí hace dos años. Cuando terminé la universidad y todo lo que vino después no era como lo esperaba…

Y así fue como rompí con lo que me mataba en vida y llegué a Tanzania hace ya cuatro días, y resucité, exactamente, ayer cerca de las cuatro de la tarde, cuando de repente, al bajarme del dalla dalla en plena Double Road de Moshi, fui por primera vez plenamente consciente de que estaba en África.

Estoy en África.

Y solo acabo de empezar.

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Me encantan los mercados de Moshi :) 

A Moshi, la ciudad que nace en las faldas del Kilimanjaro, llegué después de más de 15 horas de vuelos y aduanas y Joshua, un taxista amigable que me recogió en el aeropuerto y me dejó en Karibu Hostel, el que, por ahora, es mi casa.

Me alojo en este hostel porque pertenece a la organización Born to Learn, el precioso proyecto de “mama Sam” con el que estoy colaborando y del que os hablaré largo y tendido en este blog.

Ahora mismo somos cinco voluntarios nuevos más otros seis que ya llevan bastante tiempo viviendo aquí. Todas las mañanas, a las 7:45, nos recoge en la puerta un dalla dalla que nos lleva, a través de infinitos campos de caña de azúcar, hasta Mvuleni, la aldea en la que “mama Sam”, una española que llegó a Tanzania hace ya ocho años, levantó un colegio de la nada. Aunque las aulas ya tienen paredes y techos, pupitres y pizarras, los baños están utilizables y también el pozo, todavía queda mucho por construir y los obreros andan pululando de un lado para otro todo el día.

El polvo rojizo lo cubre todo. Menos las miradas de los niños.

Born to Learn tiene escolarizados a unos 120 niños de entre 5 y 15 años. La primera vez que llegué a esa masa de polvo y barro en la que está envuelta su vida y todos esos ojos se giraron para mirarme con la boca abierta, se me paró el corazón. Aunque pronto volvió a latir para quedarse con ellos.

Les encantan mi pelo y mis tatuajes. Y a mí me fascina la inocencia con la que enfrentan su día a día, tan ajena a la realidad hostil que rodea este pedazo de tierra que les ha tocado vivir.

Pero desde ya os adelanto que ni ellos van a cambiar mi vida, ni yo la suya. Y mucho menos veréis sus caritas sucias empapando las entradas de este blog que, por fin, tiene sentido. Esto no va por ahí. Mi misión aquí es distinta y espero ayudar no solo en la difusión del proyecto, también en la concienciación sobre el voluntariado responsable y sostenible. Ese que realmente te remueve por dentro y cambia realidades, y no el que estropea más de lo que arregla. La cooperación real es muy dura, y los que estamos solo de paso debemos entender la diferencia entre lo que nosotros venimos a hacer aquí, y lo que hacen las personas que, literalmente, dedican su alma a ello.

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El camino que llega hasta el cole y la perrita que siempre está allí 

Los días en Moshi se hacen un poco largos. A las 16:00 estamos de vuelta en el hostel y a las 18:00 es noche cerrada. Así que no hay mucho que hacer, paseamos por los mercados de la ciudad, compramos fruta, probamos los restaurantes en busca de algo que no sea frijoles con arroz, nos jugamos la vida en cada cruce de calle… Y el fin de semana es cuando tenemos tiempo libre para salir de Moshi y viajar un poco por el país.

Este será mi primer finde aquí y vamos a ir a Lake Chala y al KiliFair 2016. ¡Estoy tan feliz que ni me lo creo!

La vida te lleva por caminos raros, que decía la canción…

Karibu mi nueva vida.

Karibu Tanzania :)

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8 Comment

  1. Karibu tu nueva vida :)
    Me alegra leerte libre, justo mañana hace 2 años desde que le di la bienvenida a la mía y sé un poquito lo que se siente.
    Cuenta todo lo que ves, aquí te leemos desde bien lejos y con los ojos bien abiertos.
    Un besote

    1. M. Ares says: Responder

      Gracias Claudia :)
      Me siento exactamente como tú sabes! Gracias por leerme en la distancia, cada vez que cojas un avión de L… piensa en mí, jaja. Yo no me pierdo nada de tu aventura! Un abrazo.

  2. Lourdes says: Responder

    Te leemos, te extrañamos y te queremos en la distancia. Valiente por salir de la zona de confort, por huir con una pesada mochiila pero dejando una que lo era más atrás. Cárgate de energía. Cómete cada segundo. Vive Tanzania y devora la vida . (LU)

    1. M. Ares says: Responder

      Gracias pequeña. Me llega toda tu energía hasta aquí! Te quiero mucho y os pienso todo el rato! Gracias por apoyarme en la distancia :)

  3. Jenni says: Responder

    Me encanta verte tan feliz y tan ilusionada. No pierdas ese entusiasmo, aprende y disfruta mucho. Te extrañamos pero sigue llenando esa mochila de recuerdos tan buenos como los que nos transmites por aquí. Estamos siempre pendientes!

    Te quiero mi ciudadana favorita del mundo

    1. M. Ares says: Responder

      Mi niña muchas gracias! Tus palabras me llenan de ganas de seguir la aventura! Eres la mejor! Os echo de menos mucho pero os llevo siempre conmigo!!!

  4. Sandra says: Responder

    Hola María!

    Te deseo muchísima suerte en esta nueva aventura! Te sigo desde hace un par de años en “lachicadeayer”, realmente te admiro por la valentía que demuestras.

    Quiero preguntarte, como estudiante de periodismo que soy, qué es lo que te esperabas y no llegó tras acabar la carrera?

    Muchas gracias por todas tus entradas que aportan tanto. Un besazo!!

    1. M. Ares says: Responder

      ¡Hola Sandra! Qué alegría tu comentario, me ha llenado de vida y de recuerdos de lachicadeayer :) en cuanto a tu pregunta, cada persona es un mundo y una carrera como periodismo tiene salidas tan amplias que lo que pase después dependerá de las expectativas que tengas. En mi caso, quiero viajar, escribir, dar voz a quien no la tiene… Y son cosas que difícilmente se pueden conseguir desde Madrid y mucho menos desde una oficina, así que aquí estoy ahora, en Tanzania :) Espero que tengas mucha suerte y ya me irás contando qué tal te va al terminar 😉 ¡un besazo!

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