Sentirte en casa allá dónde vayas

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Últimamente reflexiono mucho sobre la sensación de sentirse en casa. Cuando has vivido en varias ciudades, y amado en todas ellas, pierdes la perspectiva de donde está “tu casa”, o que significa siquiera esa palabra. Porque tu casa deja de estar donde has nacido y pasa a estar en donde están las personas que te hacen sentir en casa.

Y casa ya no es un lugar físico, es un estado de ánimo.

No es que pierdas tus raíces, sino que amplías horizontes. Te conviertes en ciudadano del mundo. A veces es un problema, sobre todo cuando tienes que volver, porque dejas de saber a donde vuelves. Pero la mayoría del tiempo es maravilloso, porque, entre otras cosas, te da la capacidad de sentirte en casa en lugares tan alejados de lo que creías que era “tu casa”.

Creo que la primera vez que me sentí en casa fuera de casa fue en París, en un diciembre tan frío que hasta las emociones se nos congelaban por las esquinas. Fue un viaje triste y todo apuntaba a que volvería a Madrid con el corazón resquebrajado, y aún así, me sentí en casa en aquel ático diminuto de la Rue de Lille, a orillas del Sena.

Aquel lugar fue especial desde el primer momento, no solo por sus gastadas escaleras de caracol, ni por el olor a croissants recién hechos que entraba por la ventana del baño por las mañanas; fue especial por las personas que nos recibieron y que convirtieron un viaje gris en una experiencia inolvidable.

Una mañana hacía tanto frío y París pintaba tan hostil por la ventana que no nos apetecía salir de la casa. Jean Claude, Thomas y Mhedi (nuestros anfitriones y amantes de su ciudad), empezaron a notar que nuestra experiencia allí no estaba siendo buena y nos propusieron cambiar radicalmente lo que estábamos sintiendo.

Nosotras desconfiamos un poco. No queríamos ver más monumentos ni patear por las calles heladas con cuatro capas de jerseys y la lluvia golpeándonos la cara.

No hace falta salir de aquí – nos dijeron – os vamos a enseñar el secreto mejor guardado de nuestra casa. 

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Desde los tejados de París | Diciembre de 2012

Entonces subimos a la parte de arriba del apartamento, donde estaban sus camas, abrieron la pequeña ventana que había en el techo y, ayudándonos de una silla, uno a uno, empezamos a trepar por la ventana y nos encontramos, de repente, en los tejados de París.

Fue increíble.

Y ahora pienso lo triste que hubiera sido mi viaje si, en vez de elegir un diminuto apartamento para alojarnos, nos hubiéramos ido a un hotel.

Desde entonces, casi nunca me alojo en hoteles, solo cuando viajo para descansar. Cuando lo hago para conocer otros lugares, sobre todo ciudades europeas, elijo apartamentos de personas locales, y gracias a eso, me he sentido en casa en lugares muy dispares y he conocido a personas inolvidables.

Y otras veces, tampoco he intimado demasiado con los anfitriones, no hay por qué hacerlo y no todo el mundo lo necesita. Pero es una posibilidad que existe cuando te alojas en un apartamento y no cuando lo haces en un hotel.

Encontrar el mejor apartamento para sentirte en casa allá dónde vayas

Internet es el mejor amigo del viajero.

Pero la cantidad de webs y aplicaciones que te ayudan a buscar un apartamento es tal que puedes llegar a volverte loco si quieres comparar precios y opciones. Normalmente, cada uno tenemos nuestra web de cabecera y, cuando vamos a buscar alojamiento, acudimos directamente a ella. Lo malo de esto es que, como sabrás, no todas las webs tienen los mismos precios, incluso puedes pagar diferentes precios por el mismo apartamento en función de la web con la que lo reserves, así que reservando siempre en la misma te perderás las gangas que ofrecen otras.

Y claro, ponernos a comparar manualmente entre unas y otras requiere de un tiempo que la mayoría no tenemos.

Para solucionar ese problema y ayudarnos a ahorrar tiempo en buscar y comparar, en 2014 nació HundredRooms, un metabuscador que filtra resultados entre más de 100 webs de apartamentos turísticos y compara los precios por ti.

 

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Mismo apartamento en Sevilla, diferentes precios | vía HundredRooms

Esta herramienta te facilitará mucho el trabajo y te ayudará a vivir experiencias más personalizadas. Por ejemplo, puedes elegir si quieres un apartamento entero o una habitación. En este caso, la segunda opción es mi favorita, porque es cuando más te puedes acercar a los anfitriones y entablar una relación con ellos, pero si buscas más intimidad existe la primera opción: alquilar un apartamento solo para ti. Sin vecinos de habitación coñazo ni horario para desayunar.

También puedes elegir entre hacer una reserva inmediata o si prefieres hablar antes con el dueño, si necesitas parking, si quieres piscina, balcón, si viajas con perro, con bebé… Hay tantas opciones como necesidades puedas tener.

Toda la búsqueda la haces desde HundredRooms. Y una vez que hayas elegido tu apartamento, para reservarlo y cerrar los detalles con el anfitrión te re-dirigirá a la web correspondiente.

Y a partir de ahí, se empieza a construir tu viaje. Aunque soy una loca de los preparativos y me encanta pasarme horas buscando y comparando apartamentos hasta dar con el mío, sé que lo mejor empieza después…

Cuando cualquier viaje puede convertirse en un paseo por los tejados de París.  

¿Todavía piensas alojarte en un hotel en tu próximo viaje?

1 Comment

  1. Magnífica experiencia!, un apartamento siempre te aporta un toque más de autenticidad que hacen que el viaje sea especial.
    Un saludo!

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