Aún quedan hippies en cala San Pedro

portda hippie

En pleno Parque Natural de Cabo de Gata (Almería), sobreviviendo al desértico paisaje y a sus ásperos cielos que a penas mojan el suelo una vez al año, nos tropezamos con este pequeño reducto hippie alejado de las tecnologías y las comodidades modernas. Es la cala San Pedro: recóndita, tranquila y de una belleza salvaje. La opción ideal para aquellos que buscan algo más que tomar el sol en sus escapadas a la playa.

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Las Negras, desde donde salen las barcas a cala San Pedro

La cala San Pedro se encuentra a unos 4 kilómetros del pueblo de Las Negras (ver mapa) y aunque puede hacerse el camino a pie desde allí (como 1 hora andando) atravesando el parque natural, la opción más cómoda es llegar en barca desde la misma playa de Las Negras (unos 12 euros ida y vuelta). Allí muchos vecinos han hecho negocio llevando y trayendo a turistas a la cala así que será fácil encontrar quien te lleve.

On our way to cala San Pedro!
On our way to cala San Pedro!

Cuentan que antes, esta pequeña cala era refugio de náufragos y piratas, que sobrevivían gracias al manantial de agua dulce que fluye en la cala (el único de todo el parque natural); tantos intentaron conquistarla, que en el siglo XVI se construyó una fortaleza en la colina para defenderla de los ataques de piratas berberiscos, a la que siglos más tarde se uniría el castillo de San Pedro, ambos hoy en ruinas.

Ahora en la colina hay casitas en las que vive gente
Ahora en la colina hay casitas en las que vive gente
También viven en tiendas de campaña sobre la arena
También viven en tiendas de campaña sobre la arena

Sin embargo, nadie ha podido salvarla de convertirse en un secreto a voces. A pesar de su difícil acceso y su aparente tranquilidad, en los meses de verano puede llegar a resultar agobiante la masificación turística. En cambio, si te dejas caer por cala San Pedro cualquier otro mes del año (como este bonito mayo que estamos viviendo) solo encontrarás en el lugar a la pequeña comunidad de personas que han decidido asentar sus hogares sobre esta arena blanca.

Son los últimos hippies de España.

Un día cualquiera en cala San Pedro
Un día cualquiera en cala San Pedro

Estas personas han aprovechado las cuevas y las ruinas de la colina para construir sus casas, utilizando materiales naturales de la cala. Y también los hay que acampan solo con una tienda de campaña. Sobreviven gracias a los trabajos artesanales (pulseras, colgantes…) que luego venden. También hay dos bares asentados en las distintas ruinas que atienden a los turistas y hasta una panadería en algunos meses que ofrece pan recién hecho.

Es el lugar perfecto para desconectar y conocer otras formas de vida que parecen olvidadas por las sociedades actuales, pero que son mucho más dignas y placenteras.

Vistas de la cala desde uno de los bares
Vistas de la cala desde uno de los bares
La cama de alguien muy afortunado...
La cama de alguien muy afortunado…

El pero de la historia: la cala San Pedro no es de todos

Exactamente, y aunque parezca mentira, el paraíso podía estar cerca pero en realidad no existe. Este pequeño reducto natural tiene un dueño que se llama Daniel Navarro. No es dueño exactamente de la cala, sino de parte del territorio del Parque Natural del Cabo de Gata y, en los últimos años, la justicia le ha dado la razón reconociéndolo como dueño legítimo de esta zona, dentro de la que se encuentra la cala San Pedro.

Desde el 2010 ha realizado varias acciones para expulsar a los hippies de San Pedro, considerando esto como un asentamiento ilegal. De hecho, ha sido él quien arregló el camino para facilitar el acceso a pie y que así más personas pudieran llegar a la cala e incluso habilitó un parking (en el que había que pagar) y puso una valla que limitaba la entrada, pero las autoridades le obligaron a retirar estas acciones.

El caso es que ahí está, el dueño legítimo de este territorio que quiere sacarle partido económico a “su playa”, y los hippies que allí viven que solo quieren eso mismo: vivir en paz.

Quién sabe si dentro de unos años el tal Navarro ha construido algún resort en su propiedad y nos queda poco para disfrutar de la belleza salvaje de cala San Pedro. O si en su arena fina e inmaculada todavía hay algún cofre del tesoro enterrado, hace tantos siglos, por los piratas berberiscos…

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Lo que sí está claro es que ahora que sabes que existe: tienes que ir. Y después, vuelve para contarme cómo está la cala, si sigue siendo el hogar de alguien, como siempre lo ha sido, o si todos la abandonaron. Si te la encuentras triste o sonriendo al viento. Si su manantial sigue dando de beber a los sedientos sueños de algún romántico o si llora solitario en el desierto. Si huele a pan recién hecho por las mañanas o si la arena sigue llena de cuentas de pulseras y trocitos de cuero…

Hay tantas cosas que me gustaría saber de la cala… Pero no puedo. Porque está lejos y yo estoy soñando con ir más lejos todavía. Siempre más lejos… Y la cala San Pedro se mantendrá viva en mi deseo durante mucho tiempo, lejana y presente, como lo hacen todos esos lugares que visitas por casualidad y acaban atrapándote. Pero para mi, se quedará solo en eso: un lugar lejano al que un día llegas y nunca más puedes volver. Y para siempre duele esa ausencia.

Pero tú todavía puedes llegar a ella. Tú, viajero nuevo, viajero intrépido, viajero sediento de lugares por descubrir: hay un manantial esperándote en la cala San Pedro. Riega sueños desde que los piratas le contaban secretos. Yo que tú, me iba corriendo 😉

7 Comment

  1. […] Las Negras (ver mapa) es un bonito pueblo pesquero que todavía conserva su encanto y es un buen lugar para alojarte durante un par de días. Está cerca de Agua Amarga, así que es factible hacer alguna escapada allí, pero lo mejor es disfrutar de la misma zona de Las Negras y de sus diferentes playas (en especial la de Cala San Pedro). […]

  2. Esti says: Responder

    Que bonitas palabras, tanto como la increible belleza de la cala que nos ha sonreido hoy, nos ha descubierto un paraiso que parece estar cerca pero que en realidad esta lejos; muy lejos de la rutina y de la realidad que la mayoría vivimos. Pero su manantial de aguas dulces nos ha acercado a esos sueños de piratas y sirenas y ha dado de beber a nuestro perro. La visita me ha hecho sentir la nostalgia de lo que sería una vida, que en efecto parece mas digna, pero que quiza muchos no nos atrevemos a vivir, no despues de lo que el capitalismo y la tecnología han hecho de nosotros. Para mi también queda como el recuerdo de una visita a un paraiso que espero que siga siendo el hogar de quien se atreva a hacerlo suyo y la recompensa del caminante sediento de lugares y de sueños.

    1. M. Ares says: Responder

      Hola Esti. Muchas gracias por tu comentario :) yo opino lo mismo que tú, es un tipo de vida que se elige y no todos valen para ella. Pero me alegro de los que quieren llevar ese estilo de vida todavía tengan lugares en los que poder hacerlo, alejados de nosotros los consumistas. Lo bueno es que siempre podemos dejarnos caer por allí y fingir por un ratito que vivimos con esa paz. Un saludo!

  3. Nieves says: Responder

    Uno de los mayores placeres experimentados es haber estado en la cala de San Pedro, tener que andar por esos caminos llenos de piedras en pleno verano para luego poder llegar a la playa y disfrutarla es una sensación inmejorable.
    El brillo de las estrellas al anochecer y el reflejo de la luna en sus aguas cristalinas es increíble.
    Para mí es un orgullo saber que hippies habitan en San Pedro durante todo el año alejados de tecnologías, de la ciudad y del estrés que miles de ciudadanos se ven sometidos día a día, allí se respira tanta tranquilidad, transmiten tantas buenas vibraciones que me hubiera encantado quedarme allí un tiempo para poder haber experimentado de mi mano la sensación de que tu mayor preocupación sea poder comer día a día y dusfrutar del paisaje y la armonía que la cala de san pedro nos ofrece.

    1. M. Ares says: Responder

      Que bonitas palabras las que le dedicas a la cala, Nieves :) se nota que es un lugar que te ha marcado. Y sabes que te digo? Que nunca digas nunca!! Tal vez algún día te lías la manta a la cabeza y te vas a pasar una temporada a la cala San Pedro. Ojalá :)

  4. juan says: Responder

    Estuve en abril del 16 y fue una experiencia inolvidable la caminata merecio la pena,nada mas llegar esta la fuente y me encontre con 2 cojones colgando jajaj se estaban aseando a mi mujer le alegraron la vista jaj le pregunte y ellos super educados me guiaron luego llegamos a la cala y se respira tranquilidad,sosiego,placer por lo que se siente y se ve,un lugar que sin duda volveria a visitar cuando pueda.

    1. M. Ares says: Responder

      jajaja gracias por compartir esta historia, Juan :) yo no sé si me habría alegrado la vista o echado unas buenas risas! La verdad es que una forma muy divertida y curiosa de llegar a este lugar tan especial. Yo también volveré cuando pueda! A ver si nos encontramos por allí alguna vez. Un saludo!

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